Insólito en Rosario el Paraná está tan bajo que se puede caminar en el medio del río

Por la bajante, en la ciudad de Rosario el río Paraná llegó a los 49 cm por debajo del nivel cero. Un video muestra a un joven al que el agua apenas le cubre los tobillos. De todas formas, advierten que es peligroso caminar por el lugar.

La bajante del río, que ya llegó a 49 centímetros por debajo del nivel cero, muestra un espectáculo extraño frente a la zona sur de Rosario. Desde la costa, nada parece ser distinto, pero lo que se ve como río puro, son por momentos prácticamente charcos, y se puede caminar casi por el medio del Paraná. Esto se vio en un video que se difundió en las últimas horas, que muestra a un hombre caminando, como en una escena bíblica, por el medio del caudal. El audio dejaba escuchar el sonido de los pies arrastrando el agua que apenas le cubriría los tobillos, mientras decía: «Esto ocurre en el medio del río Paraná, frente a la ciudad de Rosario». Fue aproximadamente a la altura de la avenida Uriburu, tomando como referencia tierra firme.

Jonatan Sandoval trabaja en Club Náutico Sur, en el predio de lo que fuera en algún momento el Ministerio de Obras Públicas, cerca del Magrullo, cuyos vecinos grabaron el video. El joven explicó que la situación está sumamente complicada para la navegación, ya que son tantos los lugares donde la profundidad es escasa o nula, que las embarcaciones que no cuentan con tecnología para identificar las profundidades quedan encalladas.

Jonatan contó que en frente, a la altura del Banquito San Andrés, se puede caminar hasta más de 300 metros prácticamente sin agua. Aunque aclaró: «Es como si hubiese muchos pozos. Podés ir caminando y el agua no te llega a las rodillas, y de golpe te llegó al cuello. Es peligroso».

Lo cierto es que, desde la costa, lo único que se ve es río, pero a poco de andar empieza a verse que la profundidad se hace más y más baja, y allí empiezan estos incipientes bancos de arena que no terminarán de asomar si las condiciones se conservan o empeoran, como lo vaticinó el Instituto Nacional del Agua.

Mientras tanto, el canal navegable sigue frente a la costa rosarina, pero afirman que los barcos pasan con la mitad de la carga.

Como el San Andrés

Los más memoriosos, y con edad suficiente, podrán recordar al similar hace casi 50 años, cuando en una bajante el agua apenas si cubría el fondo del río, al sur de la boca que conecta el brazo principal con el brazo Los Marinos y el Paraná Viejo. Las referencias históricas pueden ser un poco erráticas, porque se trata de procesos que llevaron años en desarrollarse.

Lo cierto es que para finales de los 70´, ya se había formado frente a las costas rosarinas un banquito de arena, de unos 200 por 100 metros, que fue creciendo con los años. Al principio era sólo arena, no tenía vegetación, y los visitantes iban con sus lanchas a clavar sombrillas, tomar sol o bañarse en unas aguas que tardaban mucho en hacerse profundas.

Aquél banquito fue acumulando sedimentos y en un proceso que fue bastante rápido para lo que son los accidentes geográficos, en algo más de una década el banquito ya tenía vegetación y se había convertido en una isla. Todavía no tenía nombre. La llamaban «El Banquito».

En los 90` comenzaron a aparecer los primeros paradores, y algunos le vieron la veta comercial para explotar el traslado a ese lugar que parecía paradisíaco, con una playa de arena muy amplias y, como siempre, sin grandes accidentes en el lecho del río. Es lo que hoy se conoce como isla San Andrés.

La Isla de los Mástiles

Un proceso similar se dio frente a Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez con la Isla de los Mástiles, pero en este caso la fecha inicial es exacta, tiene que ver con el hombre y fue hace mucho más tiempo. A diferencia de otras islas del Delta del Paraná, que surgieron y se desarrollaron por obra y gracia de la naturaleza, la génesis de la isla Los Mástiles es distinta y hasta tiene una fecha real de nacimiento: 8 de octubre del año 1943.

En la noche de aquella fecha, cerca del actual paso Destilería, el buque petrolero Presidente Figueroa Alcorta embistió a la barcaza Plaza Libertad, que finalmente se hundió. El proceso que le siguió fue similar. Ese fue el obstáculo que encontraron los sedimentos para seguir su curso, se acumularon y ese fue el curioso origen que dio lugar a la isla, conocida hoy por el parador Pirata.

Ahora habrá que preguntarse si estos muchachos que pudieron caminar sobre el lecho del río no lo están haciendo sobre lo que tal vez, en unos años, sea un banco de arena, y finalmente…una isla.

Fuente: La Capital.

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