Caso “Sofía”: claroscuros de una investigación lenta y con signos de indiferencia

Muchos piensan que sin lugar a dudas la Marcha “Por Sofía” desarrollada el pasado 5 de febrero, provocó un quiebre particularmente en la defensa de los derechos de aquellos grupos en Chajarí, como en cualquier parte de la Argentina, que están luchando por sus reivindicaciones e inclusión real y concreta en nuestra sociedad.
Pero la pregunta es ¿cómo está la causa que tiene a Sofía como denunciante de abuso sexual?
Tal Cual pudo rearmar, en consulta con distintas fuentes, los elementos que hoy tiene la causa para tratar de entender algunas decisiones de la Justicia que no coinciden para nada con lo que piensa la gente común, y particularmente la que marchó el pasado 5 de febrero.
Sofía Natalí Bernárdez tiene 20 años y el pasado 22 de diciembre salía de un boliche con su amiga. En esas circunstancias recibió la invitación de un joven para acompañarlas.
Momentos después Sofía aparece golpeada, desnuda y tirada en la calzada. La socorre una mujer, la llevan al Hospital y allí la atienden de los golpes y las heridas presumiblemente proferidas por un joven de 19 años que hoy por hoy está imputado en la causa.
María Celeste Benz es la Fiscal Auxiliar Suplente que aquel día se apersona en el Hospital y allí recibe la denuncia por parte de Sofía, por lo que en un primer momento se tiene toda la información que por protocolo se operativiza en este tipo de delitos.
Con estos datos la Policía local a los 7 días (28 de diciembre) había identificado al presunto autor, su domicilio y se lo comunica al Fiscal. La pregunta del millón es ¿por qué no se ordenó en ese momento un allanamiento? y para algunos profesionales del derecho le cabía ya en esas circunstancias una prisión preventiva por tener indicios de autoría. De haber actuado rápido la Justicia quizás el segundo ataque no se hubiera producido y la mujer de 54 años hoy no viviría aterrorizada en el interior de su casa.
Pero sigamos, hay un joven identificado presunto autor del delito de abuso sexual y el 4 de enero se produce un nuevo ataque sexual contra una mujer de 54 años, donde el atacante intenta abusarla y además literalmente la muerde a la altura del cuello.
La declaración de la mujer y otros elementos dan el primer indicio que se podría tratar del mismo autor del ataque a Sofía, por lo que a partir de allí y después de 14 días se ordena recién el allanamiento al domicilio del joven de 19 años y se secuestran diversos elementos importantes para la investigación, información que el Fiscal ya tenía desde el 28 de diciembre de 2019.
El joven de 19 años se niega a declarar y el 10 de enero se lo imputa por el delito de Abuso sexual con acceso carnal en el caso de Sofía y por el delito de Abuso sexual simple con lesiones en el caso de la mujer que caminaba a las 7 de la mañana.
He aquí la pregunta ¿por qué no queda detenido con una prisión preventiva?
Técnicamente si bien faltan algunos análisis, por ejemplo el de ADN, fuentes judiciales en sus distintas expresiones afirman que el imputado “está colaborando” por lo que se presume no entorpecerá la investigación, ni tampoco se fugará, pero la pregunta que nos hacemos ¿Quién garantiza que no vuelva a cometer otro hecho?
Quienes conocen la causa nos confirman que los “dos hechos están confirmados, existieron” lo que faltaría es la confirmación de la autoría de uno o de los dos hechos por parte del imputado de 19 años.
Precisamente este joven y contado por los propios vecinos, tiene una vida “normal”, juega al fútbol en un campito cercano a su casa con menores. No nos rasguemos las vestiduras en el futuro si el perverso vuelve a sus tropelías porque será responsabilidad absoluta de acciones improcedentes por parte de quienes deben cuidar nuestra seguridad e integridad.

Autor: Oscar Arnau
Fuente: Tal Cual
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