El infierno en primera persona (II): “Me orinaba en la escuela del miedo que sufría”

Siempre desde lo periodístico se investigan y se cuentan estas realidades pero de un tiempo a esta parte la mayoría de las personas que han sido víctima de abusos han dado un paso adelante y hoy muchos y muchas se animan a contar su historia. Estoy convencido que la marcha por Sofía este miércoles despertó a muchos y nosotros tenemos el firme compromiso de visibilizarlo como medio de comunicación, como periodistas, pero por sobre todo como seres humanos solidarios con el dolor de un vecino nuestro.
La historia de Silvina – 41 años
Luego de intercambiar los saludos naturales de un encuentro, la segunda frase de Silvina fue contundente “quiero contar mi historia”.
Silvina tiene 41 años, vive en Chajarí y hace 35 años sufre una pesadilla.
“Yo también fui abusada desde los 6 años y el calvario se extendió hasta cuando cumplí 12 años”.
Todas las palabras son drásticas, trágicas y dolorosas en la boca de Silvina que después de 35 años, aunque hace muchos que lucha sola y desprotegida, leyendo la nota de un diario digital (www.talcualchajari.com.ar) pidió ayuda y contó su infierno que en su cuerpo lleva marcas lacerantes: el abusador era su propio padre.
“Desde que tuve razón viví amenazada, me decía que si le contaba a mi mamá mataría a mi hermanita que era más chica, pero a los 12 años empecé a hacerle frente pero esto provocaba que me diera palizas tremendas”.
“Una vez me pegó una paliza con un rebenque hasta que sangró algunas partes de mi cuerpo, en otra oportunidad me rompió la nariz, todo eso porque no dejaba que me toque y lo amenazaba con que le iba a contar a mi mamá”.
“Mis hermanas me curaban las heridas y mi madre le preguntaba porque la castigas a la gurisa y él le contestaba que lo hacía porque era contestadora y atrevida”.
“En la escuela, cuando iba a segundo grado, no me olvido jamás, me orinaba de miedo por lo que me estaba pasando”.
“Hace unos tres meses más o menos les conté esta historia a mis hermanos, no lo podían creer y a las dos semanas lo enfrenté y le dije a pesar de que soy de tu misma sangre para mi moriste para siempre”.
“Por él tuve dos intentos de suicidio y el día de la última pelea terminé internada con un pico de presión. Es una verdadera pesadilla que a veces ni puedo dormir bien”.
Su abusador vive a escasos 40 kilometros de Chajarí y las palabras de Silvina se extienden hasta exteriorizar deseos inconfesables, pero que sin lugar a dudas son producto de una situación límite, trágica, triste, perversa y todavía presente.
Silvina intentará a partir de ahora y conocer otras historias acercarse a un grupo de personas, profesionales algunos ellos, que seguramente la ayudarán esencialmente en lo humano y psicológico, para volver a reconstruir una vida, sueños, esperanzas, como cualquier persona común que tuvieron la desgracia de cruzarse con verdaderos hijos de puta que le cambian definitivamente su vida.

Autor: Oscar Arnau
Fuente: Tal Cual
...

Agregar Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *