Secuelas de un pacto con el diablo

Sergio Varisco se equivocó, pero nunca quiso reconocer su error. Hizo un pacto con el diablo, con el narcotráfico y no midió sus consecuencias. Ese pacto hoy lo está arrastrando y sepultando lentamente. Políticamente y judicialmente. Las pruebas con que cuenta el juez federal Leandro Ríos son contundentes. De alguna manera son la antesala de lo que vendrá en una causa del narcotráfico que irá socavando a quien conduce el municipio y como secuela, a varios de sus funcionarios o concejales. Pero nadie lo quiere reconocer. Es mejor seguir con el proceso de negación y ocultamiento.Daniel Enz
(de ANALISIS DIGITAL)

En esta nueva causa hay escuchas telefónicas vergonzosas. Hay papeles y cuadernos más vergonzosos aún. Anotaciones de las más variadas y altamente comprometedoras. Registros de negocios con la cocaína, de pagos semanales y mensuales de Varisco al concejal Pablo Hernández. Ninguno de los personajes ocultó nada. Todo quedó registrado en los más de mil mensajes de whatsapp y en especial en los de audio, donde no solamente se habla de negocios con el narcotráfico, sino también de pases de factura al propio Varisco por las contrataciones a personajes ligados a las transacciones de la cocaína, como si fuera un requisito insalvable para ingresar a la estructura municipal.

Da pena. Dan pena. Es todo muy lamentable y no midieron las consecuencias en la ciudadanía, en el voto de confianza de la gente. Fue y será un golpe al corazón que seguramente no tendrá perdón. El narcotráfico provocó demasiadas muertes en Paraná en los últimos años; en especial de casi niños y jóvenes. Y el “socio” de Varisco –Daniel “Tavi” Celis, el mismo con el que hizo el pacto diabólico en la última campaña de 2015- tuvo mucho que ver con todas esas víctimas, donde se destruyeron familias completas.

Ahora es el tiempo de la justicia, pero también de la clase política que sigue mirando para otro lado, pese a la gravedad de lo que hablamos: el uso de fondos municipales para sostener una estructura del narcotráfico, pero también para hacer negocios de compra y venta de cocaína.

Nunca sucedió esto que está pasando en Paraná. Es lo más parecido a una pesadilla, que comprende al intendente de una capital de provincia y ex candidato a gobernador y a varios de sus allegados. Y lo peor es que nadie se hace cargo de nada. 

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